Por dónde empezar:

Una vez detectadas necesidades del centro que podrían precisar la colaboración de instituciones o entidades del entorno, se debería concretar el modo en que esas instituciones pueden complementar nuestra labor.

El siguiente paso sería entrar en contacto con la entidad y establecer un proyecto de colaboración. En dicho proyecto habrá que definir los objetivos propuestos, las actuaciones concretas a que se comprometen tanto el centro como la entidad colaboradora, las personas implicadas, la temporalización prevista y el procedimiento y las personas responsables del seguimiento y evaluación de las actuaciones desarrolladas.

  • Se debe contar con:
  • Conocimiento de las entidades de nuestro entorno.
  • A quién va dirigido:
  • Alumnado.
    Profesorado.
    Familias.
    Comunidad Educativa.
  • Actuaciones:
  • De tipo formativo con profesorado, alumnado o familias. 
    De tipo preventivo con alumnado y familias. 
    De tipo compensatorio con el alumnado. 
    Alternativa a la expulsión con el alumnado.
  • Registros:
  • Personas o entidades implicadas. 
    Acuerdos suscritos. 
    Actas de reuniones para el seguimiento. 
    Memoria final.
  • Seguimiento:
  • Establecer un plan de actuación y seguimiento.
    Informe del equipo directivo, de la comisión de convivencia y de las propias entidades colaboradoras.
    Elaboración de una memoria final que deberá aprobar el Consejo Escolar
Consejería de Educación · Calle Juan Antonio de Vizarrón s/n, Edificio Torretriana · Isla de la Cartuja, 41092 Sevilla