Esquema general y ejercicio resuelto

Según lo que hemos explicado, los marcadores discursivos (o textuales) ejercen tres funciones básicas:
  • Modifican el enunciado, determinando el sentido que tendrá una parte del texto o introduciendo comentarios que expresan la actitud del emisor.
  • Organizan la estructura del texto indicando secuencias o continuidad de elementos.
  • Conectan ideas de contenido del texto. Estos son los que suelen denominarse "conectores textuales".

Tipos de marcadores

Funciones

Ejemplos

 

 

Modificadores: determinan el sentido de una parte del texto introduciendo comentarios del emisor sobre lo tratado

Introducir la actitud del emisor sobre el contenido.

Sinceramente, tal vez, sin duda, desde luego, por suerte…

Mostrar puntos de vista desde los que se emite el enunciado.

En realidad, desde un punto de vista teórico, habitualmente…

Explicar o situar el tema.

En lo que se refiere a…,  en cuanto a…

Referir fuentes de las que depende un enunciado.

Según este informe, citando a…, en palabras de…

Situar la información en un marco espacial o temporal.

En esas circunstancias, en aquellas latitudes…

 

 

 

Organizadores: organizan la estructura del texto disponiendo secuencias o procesos.

Inicio.

Para comenzar, de entrada

Continuidad.

A continuación, seguidamente

Cierre.

Concluyendo, para terminar, finalmente, en conclusión.

Digresión: introducen contenidos que se salen parcialmente del tema central.

Por cierto, a propósito

Enumeración o incorporación de elementos.

Por un lado… por otro, primero… segundo,  al mismo tiempo

 

 

 

Conectores: indican relaciones de contenido entre ideas del texto.

Contraste: indican oposición a lo anterior.

Ahora bien, no obstante, con todo, en cambio

Secuencia de tiempo: sucesión o simultaneidad entre los enunciados.

Mientras, entonces, ahora.

Adición: suma de enunciados que añaden información.

Además, asimismo, encima, incluso

Consecuencia: expresan relaciones de causa-efecto. La información de un fragmento es consecuencia de otro anterior.

Así pues, por ello, de ahí que, de modo que.

Ejemplificación-explicación: aclaran un concepto ya aparecido añadiendo un ejemplo o explicación.

O sea, esto es, por ejemplo, mejor dicho.

 

Marcadores conversacionales

En la conversación, marcan la actitud del hablante sobre lo que se dice.  A veces coinciden con algunos modificadores del enunciado.

Claro, bueno, vale, mira.

Descárgate un esquema de esta tabla aquí.

Los conectores y marcadores más usuales con los que tendrás ocasión de trabajar son, en esencia, estos:

 

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Actividad de lectura

Lee el siguiente texto y localiza los elementos de cohesión presentes en él. 

 

Palabras 

 

Libélula
 Imagen derivada de un original en
Flickr de piyushthacker bajo CC
Si al abrir la boca, en lugar de palabras, nos salieran libélulas, estudiaríamos entomología para conocernos mejor. Pero las palabras son también formas biológicas perfectamente articuladas que segregan ideas como las serpientes veneno o las abejas miel. El entomólogo de las palabras es el lexicógrafo, al que no es raro ver en las esquinas armado de una red con la que atrapa voces que luego ordena, al modo de una colección de insectos, en el interior de un volumen. La diferencia entre el diccionario y las cajas de escarabajos atravesados por un alfiler es que en un buen diccionario de uso las palabras se mantienen vivas. Las hay con cabeza, tórax, y abdomen, o con caparazón, artejos, aguijones y labros. Muchas poseen unas formaciones oscuras que al levantarse con el misterio de las faldas dejan ver esa suerte de lencería fina, los élitros, con los que vuelan alrededor de los labios de las mujeres y los hombres antes de diluirse en el aire como el hielo en agua.

Hay palabras que dicen lo contrario de lo que significan y palabras que aun no significando nada consiguen atravesar la barrera de los dientes y aletear como un pájaro ciego durante unos instantes ante nuestros oídos. Algunas viven siglos y otras desaparecen a las 24 horas de ser alumbradas. Muchas solo nacen para fecundar el lenguaje, por el que son devoradas una vez cumplida su función reproductora. A ciertas voces, después de haber sido encerradas dentro de una definición, se les escapa el significado, como el jugo de una fruta abierta, y cuando vuelves a usarlas no tienen sentido o han adquirido uno nuevo y sorprendente.

Un diccionario, pues, viene a ser un terrario en el que en lugar de ver salamandras o ranas o tritones vemos la palabra salamandra, la palabra  rana, la palabra tritón, incluso la palabra palabra, mostrándonos sus hábitos significativos o formales, sus articulaciones, su extracción social, sus intereses. Aguilar acaba de publicar el de Manuel Seco, que constituye hoy por hoy el mejor zoológico de términos vivos conocido. Al recorrerlo, uno se da cuenta de que estamos hechos de palabras, como La Biblia o El Quijote, a cuyo lado, en todas las casas, debería haber un diccionario.

Juan José Millás.