Filosofía política II: La globalización y los nuevos ciudadanos

Creo que estamos llegando al final de nuestro viaje filosófico. Se acerca el verano, muy pronto me iré de vacaciones y... después, ya veremos. Pero no he dejado de pensar en que hay algo de lo que todavía no hemos hablado. Verás: el café que me he tomado esta mañana provenía de Brasil. He utilizado un ordenador fabricado en China, y gracias a ese ordenador me he comunicado instantáneamente con alguien que vive en Nueva Zelanda. El mundo, ahora sí, y con más razón que nunca, es, como dice el dicho, "un pañuelo". Las decisiones que toma un consejo de administración en Detroit afecta a las familias que viven en Almusafes, o en Figueruelas, y si yo contamino el aire con mi coche no solamente me afecta a mí, sino a los habitantes de todo el mundo, desde la Polinesia hasta Groenlandia. ¿Te das cuenta?
Imagen 1. Autor: Don Davis.
Dominio público

Estamos interrelacionados, y no podemos evitarlo. Tenemos que tomar conciencia de este fenómeno y conocer sus implicaciones, por la sencilla razón de que esas implicaciones son para ti, para mí, para todos nosotros.

Esta realidad, la interconexión de todo con todo lo demás empieza a manifestarse también en la política. Si estamos conectados con el resto de los seres vivos, si estamos conectados con el planeta y con el medio ambiente, y nuestros problemas no son solamente nuestros, sino de todos, y si una crisis económica afecta a todo el planeta, ¿por qué no ibamos a tener una sola política, un sólo gobierno, un solo país para todos? Todo esto de lo que te estoy hablando es el conocido tema de "La Globalización".