Descripción de la tarea

Desarrollo básico

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Actividad 1

Lee el texto atentamente, comprendiendo todas sus expresiones y su contenido global.

                                              

TEXTO

MELIBEA.-  ¡Jesú! No oiga yo mentar más ese loco, saltaparedes, fantasma de noche, luengo como cigüeña, figura de paramento mal pintado; si no, aquí me caeré muerta. ¡Éste es el que el otro día me vio y comenzó a desvariar conmigo en razones haciendo mucho del galán! Dirasle, buena vieja, que si pensó que ya era todo suyo y quedaba por él el campo, porque holgué más de consentir sus necedades que castigar su yerro, quise más dejarle por loco que publicar su atrevimiento. Pues avísale que se aparte de este propósito y serle ha sano; si no, podrá ser que no haya comprado tan cara habla en su vida. Pues sabe que no es vencido sino el que se cree serlo, y yo quedé bien segura y él ufano. De los locos es estimar a todos los otros de su calidad, y tú, tórnate con su misma razón, que respuesta de mí otra no habrás ni la esperes, que por demás es ruego a quien no puede haber misericordia, y da gracias a Dios, pues tan libre vas de esta feria. Bien me habían dicho quién tú eras y avisado de tus propiedades, aunque ahora no te conocía.

CELESTINA.-  ¡Más fuerte estaba Troya, y aun otras más bravas he yo amansado! Ninguna tempestad mucho dura.

MELIBEA.-  ¿Qué dices, enemiga? Habla, que te pueda oír. ¿Tienes disculpa alguna para satisfacer mi enojo y excusar tu yerro y osadía?

CELESTINA.-  Mientras viviere tu ira, más dañará mi descargo, que estás muy rigurosa y no me maravillo, que la sangre nueva poca calor ha menester para hervir.

MELIBEA.-  ¿Poca calor? Poca la puedes llamar, pues quedaste tú viva y yo quejosa sobre tan gran atrevimiento. ¿Qué palabra podías tú querer para ese tal hombre que a mí bien me estuviese? Responde, pues dices que no has concluido, y quizá pagarás lo pasado.

CELESTINA.-  Una oración, señora, que le dijeron que sabías de Santa Polonia para el dolor de las muelas. Asimismo tu cordón, que es fama que ha tocado todas las reliquias que hay en Roma y Jerusalén. Aquel caballero que dije pena y muere de ellas. Ésta fue mi venida. Pero, pues en mi dicha estaba tu airada respuesta, padézcase él su dolor en pago de buscar tan desdichada mensajera, que, pues en tu mucha virtud me faltó piedad, también me faltará agua si a la mar me enviara. Pero ya sabes que el deleite de la venganza dura un momento, y el de la misericordia para siempre.

MELIBEA.-  Si eso querías, ¿por qué luego no me lo expresaste? ¿Por qué me lo dijiste por tales palabras?

CELESTINA.-  Señora, porque mi limpio motivo me hizo creer que, aunque en otras cualesquier lo propusiera, no se había de sospechar mal. Que si faltó el debido preámbulo fue porque la verdad no es necesario abundar de muchas colores. Compasión de su dolor, confianza de tu magnificencia, ahogaron en mi boca al principio la expresión de la causa. Y pues conoces, señora, que el dolor turba, la turbación desmanda y altera la lengua, la cual había de estar siempre atada con el seso; por Dios que no me culpes. Y si el otro yerro ha hecho, no redunde en mi daño, pues no tengo otra culpa sino ser mensajera del culpado. No quiebre la soga por lo más delgado. No semejes la telaraña, que no muestra su fuerza sino contra los flacos animales. No paguen justos por pecadores. Imita la divina justicia, que dijo: «El ánima que pecare, aquella misma muera»; a la humana, que jamás condena al padre por el delito del hijo ni al hijo por el del padre. Ni es, señora, razón que su atrevimiento acarree mi perdición, aunque, según su merecimiento, no tendría en mucho que fuese él el delincuente y yo la condenada, que no es otro mi oficio sino servir a los semejantes. De esto vivo y de esto me arreo. Nunca fue mi voluntad enojar a unos por agradar a otros, aunque hayan dicho a tu merced en mi ausencia otra cosa. Al fin, señora, a la firme verdad el viento del vulgo no la empece. Una sola soy en este limpio trato. En toda la ciudad pocos tengo descontentos. Con todos cumplo, los que algo me mandan, como si tuviese veinte pies y otras tantas manos.

                                       Fernando de Rojas. La Celestina.ACTO IV

 

1.1 Redacta un comentario de texto siguiendo los pasos habituales, que encontrarás en el apartado "Ayuda" de esta tarea.

Actividad 2

Lee estas dos estrofas de las Coplas por la muerte de su padre, de Jorge Manrique, y realiza las actividades que se te proponen más abajo:

 

 

Copla III

 Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
  qu'es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
  e consumir;
  allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
  e más chicos,
allegados, son iguales
los que viven por sus manos
  e los ricos.

 

 

 Copla XIV

Estos reyes poderosos
que vemos por escrituras
ya pasadas,
con casos tristes, llorosos,
fueron sus buenas venturas
trastornadas.
Así que no hay cosa fuerte,
que a Papas y Emperadores
y Prelados,
así los trata la Muerte
como a los pobres pastores
de ganados.

 

 

2.1 Determina, en una sola línea y por separado, el tema de ambos poemas.

2.2 Analiza su forma: indica la estrofa en la que están compuestas y establece su esquema métrico. Señala, asimismo, un ejemplo de las siguientes figuras retóricas: antítesis, símil, metáfora, paralelismo (un ejemplo en total, no uno por cada composición). 

2.3 Analiza su contenido: señala y explica los tópicos literarios presentes en ambas composiciones. Para ello, puedes servirte del siguiente cuadro, en el que se enumeran algunos de los principales temas que aparecen en las Coplas de Jorge Manrique (ten en cuenta, en ese sentido, que no todos tienen aparecer necesariamente en las dos poemas de la tarea).

 

Tempus fugit

(El tiempo pasa veloz e irreparable)

Omnia mors aequat

(Poder igualatorio de la muerte)

Ubi sunt?

("¿Dónde están?"

Fugacidad de las glorias mundanas)

Comtemptus mundi

(Menosprecio de la existencia humana

y de las cosas materiales)

La fama

(Las buenas obras desafían al tiempo

y a la muerte en la memoria de las gentes)

Fortuna mutabilis

(Reflexión sobre lo cambiante

que es la fortuna)

 

Homo viator

(La existencia como camino

o viaje sin retorno)

 Vita flumen

(La vida es como un río,

que desemboca en el mar)