4.1. Los pueblos colonizadores

Anillo de oro fenicio hallado en Cádiz.
45. Fotografía de Marbregal en Wikimedia Commons, dominio público
Estatuilla cartaginesa procedente de Ibiza

46. Fotografía de

Zaqarbal en

Wikimedia

Commons

dominio público

Desde que empezamos este tema hemos llamado a los distintos pueblos que llegaron a la Península Ibérica procedentes de oriente, de África, de Europa...como inmigrantes, ya que llegaron para establecerse y subsistir.
Ahora vamos a hablar de pueblos que llegaron a nuestro suelo procedentes de oriente, pero los vamos a llamar colonizadores, porque por primera vez no venían por necesidad de buscar nuevas tierras para instalarse, sino para establecer bases desde las que explotar las riquezas del territorio peninsular y canalizarlas hacia sus tierras de origen: en eso consiste el colonialismo en cualquier época de la historia. Vamos a hablar de tres pueblos colonizadores: los fenicios, los griegos y los cartagineses.
Estos pueblos tenían un grado de desarrollo muy superior al de las poblaciones peninsulares, dominaban el hierro y conocían la escritura. Son los primeros pueblos, además, que se refieren a la Península Ibérica dándole un nombre y dejan testimonios escritos sobre ella. Su llegada a nuestras costas y su fundación de colonias van a provocar una influencia inmediata en las poblaciones autóctonas cercanas, con las que tienen que establecer relaciones fluidas para garantizar el comercio.
Veamos algunos aspectos de cada uno de estos pueblos comenzando por los primeros que llegaron a nuestras costas.

Pre-conocimiento

Hay diversas teorías sobre el nombre que daban los primeros pueblos colonizadores a la Península Ibérica y el significado de las palabras que usaban. Los estudios más recientes consideran que el término que usaban los fenicios para referirse a nuestro territorio era I-span-ya, que quería decir "costa de los forjadores", lo que estaría en relación con la principal riqueza que buscaban en ella, sus metales. Una segunda posibilidad que se ha barajado es que la palabra que usaban fuera Hi-shphanim, que podría traducirse como "costa de los conejos" (animal que les llamaba la atención porque no existía en sus tierras de origen). Finalmente una tercera interpretación parte del uso del término Hesperia, que en protogriego significa "atardecer" u "occidente", tenga relación con la ubicación geográfica de nuestro territorio en relación a estos pueblos del levante mediterráneo. En cualquier caso, lo que sí parece probado es que fue la palabra fenicia la que los romanos tomaron como base para denominar Hispania a la Península Ibérica.

Los fenicios eran un pueblo originario del próximo oriente, que había desarrollado una floreciente cultura urbana en las costas del actual Líbano. Sus principales ciudades Tiro, Biblos Sidón,... pueden sonarte, porque en la actualidad se encuentran en una zona en permanente conflicto por el enfrentamiento entre árabes e israelitas.

Maqueta de un barco fenicio.
47. Imagen tomada de Sieduca

Los fenicios se dedicaron al comercio a gran escala y a larga distancia, recorriendo todo el Mediterráneo en busca de metales que llevar a oriente. Sabemos que eran magníficos navegantes y que llegaron incluso a las costas de Gran Bretaña. Allí donde encontraban riquezas metalíferas fundaban asentamientos permanentes (los llamaremos colonias). A cambio de los objetos manufacturados que traían de oriente, conseguían que las poblaciones autóctonas se dedicaran a extraer el metal para entregárselo.

Asentamientos fenicios en la península.
48. Imagen tomada de la web del Centro de Estudios Fenicios.

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La presencia fenicia en la Península Ibérica se extiende entre los siglos X y VII a.c. Centraron su atención en la costa andaluza y del sudeste, que como ya sabes era rica en minerales metálicos. Los fenicios sembraron estas costas de asentamientos comerciales: Gadir (Cádiz), Sexi (Almuñecar), Baria (Villaricos/Almería), Malaca (Málaga)... Desde ellos influyeron en las poblaciones autóctonas, como veremos en el próximo apartado, a las que transmitieron avances técnicos, como el trabajo del hierro, y culturales, como el uso de la escritura.

La colonización fenicia en la península fue pacífica. No intentaron imponerse militarmente a las poblaciones autóctonas y dominarlas, sino que prefirieron colaborar con los grupos dirigentes en favor de una mejor organización que les permitiera la extracción de los metales a la mayor escala posible.

Los fenicios dejaron de tener protagonismo en el siglo VII a.c., porque sus ciudades originarias fueron conquistadas por los asirios y se rompieron los lazos comerciales de las colonias peninsulares con oriente. Estas colonias siguieron existiendo, pero pasaron a estar controladas por Cartago.

Actividad

Los griegos llamaron Iberia a la Península Ibérica debido a que los pueblos que encontraron usaban mucho una palabra que sonaba como iber, y que al parecer significaba río en la lengua autóctona de los Íberos.
Los griegos actuaron de una forma muy parecida a los fenicios, pero principalmente en la zona norte de la costa mediterránea de la península, a partir de la actual provincia de Alicante. La presencia griega en nuestras tierras es un poco posterior a la fenicia, y comienza a datarse con fuentes arqueológicas a partir del siglo VII a.c. Aunque los textos antiguos mencionan bastantes colonias griegas en nuestro territorio, muchas no han sido localizadas. La más importante, y que ha dejado un impresionante conjunto arqueológico, fue Ampurias (en Gerona).
Vasos con forma fálica procedentes de Ampurias. s.
50. Fotografía de Ovando en Flickr, licencia Creative Common
Ánfora de cerámica griega procedente de Ampurias .

49. Fotografía de David Mateos

en Wikimedia Commons,

licencia Creative Commons.

Los griegos establecieron relaciones pacíficas con los pueblos peninsulares cercanos a sus colonias, a los que vendían productos manufacturados elaborados en sus ciudades de origen a cambio de los recursos naturales del territorio. El principal producto que vendían los comerciantes griegos eran sus famosas cerámicas, que en la época que nos ocupa estaban de moda por todo el mundo mediterráneo. Los pueblos peninsulares que establecieron contacto con los griegos aprendieron de ellos el trabajo del hierro, la escritura, técnicas de cultivo y de artesanía, etc.

 

El declive de la presencia griega en la península se debió a la expansión de dos nuevas potencias coloniales que preferían métodos menos pacíficos y no admitían fácilmente la competencia ajena en el comercio: Cartago primero, y finalmente, Roma.

 

Objetivos

Aquí tienes un breve vídeo sobre la presencia fenicia y griega en la Península Ibérica:

 

Los cartagineses. Cartago había sido una antigua colonia fenicia en el Norte de África (actualmente en Túnez), pero al perderse el contacto con sus ciudades de origen los cartagineses empezaron a actuar con independencia. No sólo eso, sino que adoptaron una postura agresiva para imponer su autoridad al resto de colonias fenicias, y de paso a los territorios que las circundaban .
Territorios controlados por Cartago en el siglo III a.c.
51. Imagen de BishkekRocks en Wikimedia Commons, dominio público

Los cartagineses ocuparon toda la antigua zona de influencia fenicia en la península. Pero preferían controlar directamente el territorio y a sus pobladores, adoptando una política más agresiva apoyada en su gran potencia militar, que usaban contra las ciudades que se oponían a su dominio.

Hablaremos más de Cartago cuando llegue el momento crucial de su Historia, y que tendrá enorme repercusión en el futuro de la Península Ibérica: su enfrentamiento con Roma. Pero eso será en el próximo apartado.

 

 

Para saber más

Lee los siguientes textos y comprueba que comprendes sus ideas fundamentales.

Una ciudad cartaginesa descrita por el geógrafo griego Estrabón.

Después de Abdera está Cartago Nova (...) que es con mucho la más importante de las ciudades de esta región, porque tiene una posición fuerte, una muralla bien construida y está provista de puertos, una laguna y minas de plata; además, en ella y en las regiones circundantes existe abundancia de salazón, y es el principal emporio para las mercancías que vienen del mar destinadas a los habitantes del interior, y para los productos del interior destinados a los extranjeros.

Estrabón, Geográphika, III, 4-6.

El imperialismo cartaginés.

Así fue como se encargó al general Amílcar Barca el desembarco en Gadir en el año 237 a.c. para que sometiera a los pueblos del sur peninsular y captara sus riquezas naturales para aliviar las maltrechas finanzas cartaginesas. (...) Las operaciones de Amílcar se desarrollaron con eficacia a lo largo del Guadalquivir, cuyos pobladores son sometidos no ya a la hegemonía, sino al imperialismo cartaginés que, para lograr una eficaz colaboración de los indígenas, actúa con los procedimientos más descarnados de la opresión militar.

Adaptado a partir del texto de J. Alvar, De Argantonio a los romanos. La Iberia protohistórica, Madrid, 1995, p. 138.

Reflexión
El fragmento de Estrabón resume muy bien el papel que jugaban las colonias en los intercambios comerciales. Explícalo con tus palabras.
Reflexión
¿Por qué podemos calificar de imperialista la política adoptada por los cartagineses en la Península Ibérica?