Por dónde empezar:

La fase de diagnóstico resulta fundamental en la elaboración del plan de convivencia, ya que de un buen diagnóstico de la situación de partida, detectando fortalezas y debilidades, aspectos a cuidar o reforzar y posibles medidas a poner en marcha, dependerá la mayor o menor efectividad de las actuaciones que se desarrollen posteriormente en el centro.

Además, sería importante aprovechar este momento para sensibilizar a toda la comunidad educativa, creando en el centro un clima favorable para abordar la mejora de la convivencia.

La elaboración del plan de convivencia y, por consiguiente, del diagnóstico, es competencia del Equipo directivo, pero de cara a la creación del clima favorable del que estamos hablando, y para lograr una mayor implicación de la comunidad educativa, sería conveniente implicar a la comisión de convivencia del Consejo Escolar, o crear una comisión a tal efecto, y establecer un plan de reuniones.

Una buena forma de iniciar este proceso de participación e implicación de la comunidad educativa en la elaboración y desarrollo del plan de convivencia puede ser invitar a toda la comunidad educativa a participar en el diagnóstico de la situación de la convivencia en el centro aportando su valoración, sus reflexiones y sus propuestas de mejora en relación con la convivencia.

Aspectos a tener en cuenta

Al abordar el diagnóstico de la convivencia en un centro educativo es importante no centrarnos solo en los posibles conflictos o desajustes que puedan producirse en la vida del centro, sino que debemos abordar la convivencia en un sentido amplio, teniendo en cuenta los diferentes aspectos a contemplar en nuestro plan de convivencia.

a) Características del centro y de su entorno que contextualizan la intervención educativa:

  • Características socio-económicas del entorno.
  • Oferta educativa del centro y profesorado y otro personal con el que se cuenta.
  • Características y situación de las familias del alumnado del centro.
  • Características del alumnado matriculado.
  • Relaciones de género, coeducación e igualdad en el centro.
  • Instalaciones y dotación con las que cuenta el centro, recursos TIC, etc.
  • Actividades deportivas, culturales y de ocio a las que el alumnado tiene acceso.
  • Relaciones existentes con instituciones, ONG y otras asociaciones del entorno.

b) Aspectos de la gestión del centro y de su entorno que influyen en la convivencia:

  • Organización de espacios y horarios.
  • Distribución de funciones y responsabilidades.
  • Criterios para el agrupamiento del alumnado y estrategias de atención a la diversidad.
  • Protocolos de actuación y gestión ante las incidencias en temas de convivencia.
  • Estrategias para reducir el absentismo escolar.
  • Impulso a proyectos de innovación y a la formación en temas de convivencia.
  • Plan de orientación y acción tutorial, planes de acogida y otras actuaciones de promoción de la convivencia.

c) La participación en la vida del centro:

  • Participación e integración de la comunidad educativa, las familias y el entorno.
  • Participación de la comunidad educativa en el Consejo Escolar y en la comisión de convivencia.
  • Junta de delegadas y delegados del alumnado.
  • Implicación de las AMPAS en la vida del centro.
  • Delegadas y delegados de madres y padres de grupo.
  • Colaboración con ONG y otras entidades u organismos del entorno.

d) Conflictividad detectada en el centro:

Relaciones o situaciones conflictivas que pueden producirse entre los diferentes sectores implicados en la vida del centro: alumnado, profesorado, personal no docente, familias... y especialmente las incidencias en materia de convivencia registradas en la aplicación Séneca:

  • Conductas contrarias a las normas de convivencia: Casos de disrupción y falta de colaboración. Desconsideración y faltas de respeto. Faltas injustificadas de puntualidad o asistencia. Pintadas, suciedad y desperfectos.
  • Conductas gravemente perjudiciales para la convivencia: Agresiones físicas. Casos de intimidación, acoso escolar o ciberacoso. Violencia de género. Vejaciones u hostigamiento contra cualquier miembro de la comunidad educativa, particularmente si existe una componente racista, xenófoba, religiosa, sexual, homófoba o de identidad de género. Deterioro grave de las instalaciones...

e) Actuaciones ya desarrolladas en el centro y efectividad de las mismas:

  • Organización de espacios, horarios y agrupamientos.
  • Planes de acogida y plan de orientación y acción tutorial.
  • Protocolos de actuación ante la disrupción, el acoso o la violencia de género.
  • Formación de equipos de mediación.
  • Compromisos de convivencia con familias y alumnado.
  • Atención individualizada en el aula de convivencia.
  • Programas de alumnado ayudante, tutoría compartida, talleres de habilidades sociales, etc.
  • Medidas para la reparación del daño y de restauración de la convivencia.
Recogida de información

A la hora de realizar nuestro diagnóstico sobre la situación de la convivencia en un centro educativo, detectando tanto fortalezas como debilidades, conflictos más frecuentes y posibles aspectos a mejorar, es importante tener en cuenta la información que nos pueden proporcionar los diferentes sectores que integran la comunidad educativa.

Son numerosos los cuestionarios que existen para este fin, pero es recomendable que antes de aplicar alguno de ellos se reflexione para concretar qué información puede resultar verdaderamente de utilidad. En caso contrario podemos emplear una gran dosis de energía para recabar una información que podría no sernos útil en este momento.

Los cuestionarios dirigidos al profesorado, alumnado y padres y madres sobre su grado de satisfacción con el funcionamiento del centro, las relaciones que se establecen entre los distintos sectores de la comunidad educativa y los posibles conflictos que se producen, pueden ser un buen recurso para obtener información relevante sobre la convivencia en el centro.

En la sección Para profundizar de este bloque temático, se aportan interesantes materiales para la sensibilización de la comunidad educativa y diversos cuestionarios para facilitar el diagnóstico de la convivencia y la detección de aspectos a mejorar en la organización, la gestión y la participación de la comunidad educativa y el entorno en el funcionamiento del centro.

Otra importante fuente de información sobre la situación de la convivencia en el centro y la evolución de la conflictividad en el mismo es la memoria anual de la Comisión de convivencia del Consejo Escolar. Además será interesante tener en cuenta el registro de incidencias que se realiza en la aplicación informática Séneca, donde deben reflejarse tanto las conductas contrarias a las normas de convivencia, como las conductas gravemente perjudiciales para la convivencia.

Por otra parte, si ya contamos con un buen diagnóstico sobre la situación de la convivencia en el centro, y lo que pretendemos es detectar posibles aspectos a mejorar o elementos de nuestro plan de convivencia en los que convendría seguir profundizando, pueden resultar de especial interés los cuestionarios de Autoevaluación incluidos en los diferentes bloques de contenido de esta Guía.

Detección de necesidades formativas

Una de las claves para garantizar una adecuada gestión de la convivencia en el centro educativo o para poner en marcha recursos como el aula de convivencia, la mediación entre iguales, programas de alumnado ayudante, o de desarrollo de habilidades sociales, es la adecuada formación de las personas que van a responsabilizarse del desarrollo de estos programas y estrategias.

La fase de diagnóstico puede ser también un buen momento para la detección de necesidades formativas de la comunidad educativa en diferentes aspectos vinculados a la convivencia.

Establecer objetivos

El diagnóstico debe llevarnos a detectar los puntos fuertes y los puntos débiles del centro en materia de convivencia, propiciando procesos de mejora. Una vez detectados los aspectos a potenciar o mejorar, se establecerán los objetivos del plan de convivencia para el nuevo curso, designando a las personas responsables de impulsar las medidas a desarrollar y estableciendo las estrategias para la evaluación de su implementación. 

Los objetivos planteados deberán quedar recogidos en el plan de convivencia del centro y contemplar tanto medidas organizativas y actuaciones de carácter preventivo como protocolos y medidas de intervención ante los problemas detectados, con especial atención a la resolución pacífica de los conflictos.

Así mismo, las medidas propuestas deben ser coherentes con el Plan de Centro, y tener su reflejo en los diferentes documentos del mismo, especialmente en el proyecto educativo del centro (que incluye el propio plan de convivencia, el plan de orientación y acción tutorial y el plan de formación del profesorado) y en el reglamento de organización y funcionamiento.

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