2. El ejército de Napoleón y la defensa de la Isla de León y Cádiz

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EL AVANCE DE LOS FRANCESES

Las tropas del mariscal Víctor, encargado de la conquista de Andalucía, avanzaron rápidamente por el sur desde el verano de 1809, llegando a las puertas de Cádiz y la Isla de León en febrero de 1810. Tan sólo un mes antes, la Junta Suprema Central se veía así obligada a abandonar su sede de Sevilla para refugiarse en la isla gaditana.

La llegada del ejército francés fue avistada desde Cádiz por la población, donde la multitud se agolpaba en las azoteas y las torres miradores con anteojos y gemelos. La ocupación de la zona se extendió por todos los alrededores de la bahía, donde el ejército francés dispuso sus campamentos durante más de dos años. Entre las zonas estratégicas de ataque, destaca el fuerte de la Cabezuela, al ser el punto más próximo en la bahía para disparar desde allí sus cañones.

 

 

EL SITIO DE CÁDIZ Y LA ISLA DE LEÓN

La combinación de caños, salinas y arroyos que rodeaban la Isla de León propiciaba una situación estratégica para la defensa del sitio. Ante la inminente llegada de los franceses, en 1809 se reforzaron las defensas de sus accesos principales, entre ellos, el Puente Zuazo o el castillo de Sancti-Petri. Para ello, la Junta de Defensa de Cádiz determinó un completo programa de actuaciones que trataba de anticipar en la medida de lo posible un asedio que se veía cada vez más probable.

Del mismo modo, se llevaron a cabo distintos trabajos en la plaza de Cádiz, reforzando sus murallas o construyendo a la entrada de la ciudad el fuerte de la Cortadura. El resto de la bahía quedó a manos del ejército francés.

El control de la bahía por parte de los barcos españoles fue fundamental durante el sitio de la Isla de León y Cádiz, pues permitió seguir abasteciendo la ciudad y mantener las comunicaciones marítimas con América.

LA JUNTA DE DEFENSA DE CÁDIZ

Con motivo del levantamiento del Dos de Mayo de 1808 en Madrid y el vacío de poder al permanecer el rey retenido en Francia, se crearon juntas de gobierno locales que iniciaron motines y levantamientos contra los franceses. Las Juntas se perfilaban como un órgano político encargado de gobernar cada provincia, creándose en septiembre de 1808 en Aranjuez una Junta Suprema Central para coordinar las actuaciones políticas a nivel nacional.

En las ciudades, fueron los propios ayuntamientos los que declararon de forma más o menos espontánea la guerra a Napoleón, siendo estas juntas la expresión política de la lucha, mientras que las guerrillas serían su expresión militar.

Una de las Juntas que más proyección y autoridad alcanzaron durante la guerra fue la de Cádiz, que llegó a tener una relación privilegiada con los órganos de la Regencia y de las Cortes a diferencia de muchas otras por la circunstancia de tener que coordinar con ellos el gobierno de la ciudad y la organización militar de las tropas del ejército y de las milicias.

Sus actuaciones comenzaron con los trabajos de fortificación y defensa de la Isla de León y Cádiz antes de la llegada de las tropas del Mariscal Víctor. En febrero de 1810, ante el incipiente asedio de la ciudad, se reunieron en el Ayuntamiento de Cádiz para dar respuesta a las tropas francesas oponiéndose a cualquier rendición.

 

LOS BOMBARDEOS DE LOS FRANCESES

El terrible impacto que los bombardeos franceses provocaron en ciudades sitiadas como Zaragoza no encontró el mismo efecto en la ciudad de Cádiz. La distancia con el resto de la bahía donde se disponían las artillerías enemigas evitaron que las bombas caídas sobre la ciudad produjesen daños importantes.

Aun así, los bombardeos fueron frecuentes, sobre todo durante las noches, llegando a alcanzar en 1812 el centenar de granadas diarias y las primeras víctimas mortales. No obstante, viendo el poco éxito que la ofensiva armada tenía, pronto surgieron en la ciudad coplas populares en burla del fracaso francés como aquella que decía: “Con las bombas que tiran los fanfarrones, / hacen las gaditanas / tirabuzones".