1.4. Autores

Como hemos dicho, la variedad de tendencias hace que queda introducir en este grupo a numerosos autores. Mencionaremos sólo aquellos que parecen, visto el decurso de la historia, especialmente relevantes. Empezaremos por lo que fue conocido como Escuela de Londres.

 

Lógicamente, comenzaremos por Francis Bacon (1909-1992), cuya obra destaca por la crudeza. Podemos caracterizarlo como un artista dentro de la nueva figuración, porque en su obra la imagen (el objeto, el ser humano) tiene una gran importancia, aunque ya no son los objetos tal y como los veía la figuración anterior a las vanguardias. No, aquí encontramos un tratamiento desencarnado—a veces literalmente—del ser humano (véase el retrato de Lucian Freud). Las influencias sobre Bacon son múltiples: desde el cine (compárense agunos fotogramas de El acorazado Potemkim con su Estudio para la cabeza de un papa gritando), a la literatura (Kafka) y, desde luego, la misma pintura (Picasso o Velázquez, por señalar dos influencias llamativas). Bacon deshace al ser humano, lo despedaza como si de un carnicero se tratase (¿o quizás un forense porque pretende dar testimonio de aquello que la sociedad ha hecho con los seres humanos?). Sin duda, en su obra encontramos numerosos rasgos expresionistas (George Dyer ante un espejo), pero todo ha sido transformado por las experiencias de la guerra en las que los seres humanos fueron convertidos en animales. Quizás es el desvelamiento de esa animalidad oculta lo que mueve buena parte de la obra de Bacon. Las formas y el color, que a veces nos pueden parecer aberrantes, están usados para impactar y hacer que el espectador se sienta desubicado, pues aunque hay una figura que reconocer, esa difura está profundamente deformada.

Estudio para tres cabeza, Bacon.

Imagen de © 2017 Estate of Francis Bacon / Artists Rights Society (ARS), New York / DACS, London. Alojado en MOMA

Lucian Freud (1922-2011) puede contarse también entre los representantes de la nueva figuración. Nacido en Alemania, comenzó siguiendo el surrealismo, pero después de la guerra su estilo cambió y se centró en los retratos (y en los caballos, una de sus pasiones). Las obras de Freud se caracterizan por el tratamiento expresionista de la imagen, en la que da una gran importancia a la carnalidad, pues quería que sus obras transmitieran la textura de la carne.

Retrato de una mujer

Retrato de una mujer, Freud.

Imagen de 

Frank Auerbach (Berlín, 1931, pero nacionalizado inglés) presenta otro tipo de figuración, pero comparte con los dos autores anteriores el tratamiento expresionista de las imágenes, que a veces deforma hasta convertir en lo que podría llamarse monstruos. Para Auerbach la pintura debe seguir siendo una expresión de lo profundo de la realidad y, por ello, es un misterio que se escapa a las explicaciones del propio autor. La carnalidad de sus obras (con su característico empaste, que le permite rascar una y otra vez sobre los lienzos) es en buena medida producto de su manera de trabajar: la energía se vuelca sobre la obra de manera que ésta casi nos fuerza a mirarla y a preguntarnos su por qué (véase, por ejemplo, EOW, half-lenght nude, en la que no sólo el color y la forma, sino la textura hace que nos cuestionemos el significado de la obra).

Cabeza de Jake

Cabeza de Jake, Auerbach.

Imagen de © 2017 Frank Auerbach. Alojada en MOMA.

Podríamos citar al grupo Co-BrA (iniciales de las ciudades donde el grupo se originó: Copenhague, Bruselas, Ámsterdam, aunque la fundación se hizo en París), que nació a finales de la década de los cuarenta y se deshizo hacia 1951. Las formas, que a veces nos pueden parecer abstractas, se inclinan aquí ante el color (a diferencia de lo que hemos llamado Escuela de Londres). Pintores de este grupo fueron Christiant Dotremont, Asger Jon, Erik Thommensen, J. Doucet y algunos otros.

 

Podemos citar en España a Eduardo Arroyo, que tuvo un papel muy destacado en los años sesenta, al Equipo Crónica (Manuel Valdés, Juan Antonio Toledo y Rafael Solbes), que destacó por el contenido de crítica social y política de sus obras; están cerca del por-art, pero sólo en los medios expresivos, pues su intencionalidad es eminentemente crítica (antifranquista para más señas). Por último, el Grupo el Paso, que parece más cercano a la nueva figuración inglesa por los medios expresivos que usa, fundamentalmente por la importancia que otorga a las texturas.

Actividad

  • En la nueva figuración podemos destacar muchos autores por las diferentes tendencias que existen.
  • Francis Bacon destaca por su crudeza y el tratamiento descarnado de sus figuras. Encontramos ciertos rasgos expresionistas que tratan de desubicar al espectador. 
  • Lucian Freud cambió su estilo después de la guerra y se centró en los retratos con cierto tratamiento expresionista. 
  • Frank Auerbach también destaca por el tratamiento expresionista de las imágenes. La pintura es una expresión de lo profundo de la realidad. 
  • Co-BrA es un grupo originado en Copnehague, Bruselas y Ámsterdam. Sus formas nos pueden parecen abstractas pues se inclinan por el color.
  • En España destaca Eduardo Arroyo perteneciente al Equipo Crónica y el Grupo el Paso

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Francis Bacon (1909-1992), cuya obra destaca por la  . Podemos caracterizarlo como un artista dentro de la nueva figuración, porque en su obra la (el objeto, el ser humano) tiene una gran importancia, aunque ya no son los objetos tal y como los veía la figuración anterior a las vanguardias. No, aquí encontramos un tratamiento desencarnado—a veces literalmente—del ser humano (véase el retrato de Lucian Freud). Las influencias sobre Bacon son múltiples: desde el   (compárense agunos fotogramas de El acorazado Potemkim con su Estudio para la cabeza de un papa gritando), a la (Kafka) y, desde luego, la misma  (Picasso o Velázquez, por señalar dos influencias llamativas). Bacon deshace al ser humano, lo despedaza como si de un carnicero se tratase (¿o quizás un forense porque pretende dar testimonio de aquello que la sociedad ha hecho con los seres humanos?). Sin duda, en su obra encontramos numerosos rasgos  (George Dyer ante un espejo), pero todo ha sido transformado por las experiencias de la guerra en las que los seres humanos fueron convertidos en animales. Quizás es el desvelamiento de esa animalidad oculta lo que mueve buena parte de la obra de Bacon. Las formas y el , que a veces nos pueden parecer aberrantes, están usados para impactar y hacer que el espectador se sienta desubicado, pues aunque hay una figura que reconocer, esa difura está profundamente deformada.

 

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