Un territorio organizado por ciudades: ¿Por qué las ciudades tienen unas formas tan diferentes?

Hay ocasiones en las que tenemos que acudir a un lugar de nuestra ciudad que no sabemos donde se encuentra. Para orientarnos, le preguntamos a otras personas si saben cómo llegar allí. Si esto no nos sirve, miramos un plano de la ciudad o buscamos en Internet un mapa que señale en qué sitio se encuentra el punto al que queremos ir. Al hacerlo, estamos utilizando el plano urbano.

Otra veces, cuando viajamos a una ciudad distinta de la que vivimos, buscamos en su plano diferentes direcciones o lugares de interés que nos gustaría visitar. Miramos y remiramos el plano hasta que encontramos el lugar al que nos gustaría ir. Entonces, imaginamos el trayecto desde el punto en el que estamos o en el que vamos a estar cuando lleguemos a esa ciudad. Nos movemos por el laberinto de calles, buscamos puntos de referencia y acabamos fijándonos en el sitio al que queremos ir. Cuando hacemos eso, estamos interpretando un plano urbano.

En él podemos ver distintas formas. En ocasiones las avenidas son muy amplias, y las manzanas de viviendas muy regulares. En otros casos, las calles son estrechas y laberínticas, y el espacio aparece más amazacotado. Son las formas de la ciudad.

En este tema vamos a tratar esos asuntos. Cómo son los planos de las ciudades, en qué partes se dividen, por qué las ciudades aparecen en unos lugares y no en otros, qué ventajas o inconvenientes tienen unos y otros....

Quizás cuando acabemos su explicación, habrás aprendido a moverte mejor por una ciudad y a comprender de qué forma simplificamos la complejidad del fenómeno urbano en una simple hoja de papel o en la imagen del monitor que tienes ahora mismo delante.

Las ciudades presentan en numerosas ocasiones formas urbanas muy complejas. Aquí tienes el ejemplo de Granada. Ortoimagen extraída de Google Earth.